Ayer caminé por las mismas calles, el escenario era el mismo, llovía a cantaros, el frío insoportable, la luna iluminando mi camino, pero algo era difernete a la última vez, el corazón estaba entero, latiendo mas fuerte que nunca, fue entonces que pensé:
Han pasado cinco meses, veintiún días y seis horas, desde que bajé del auto, te miré con los ojos llenos de llanto, sin esperanza, sin ilusiones, tu mirada fría, esquiva, indiferente y sin poder hacer ni decir nada, tampoco era tu intención.
Recuerdo la tarde, sintiendome extraño y solo entre tanta gente, todos sabían que te irías, yo, yo solo lo imaginaba y deseaba no pasara, nunca tuviste el valor de mirarme a los ojos y decirlo de frente, no te culpo, es difícil romper el corazón de una persona, el mío era más fuerte que antes y sabía que podría soportarlo, recuerdo la estación del metro en que paré, el charco en el que casi caigo y el dolor que cargaba hecho nudo a media espalda..
Ayer caminé por las mismas calles, pero fue diferente, hoy, al amanecer me desperté cantando, a ti te he olvidado y otro amor con los rayos del sol, entró por mi ventana.

Me parece que el sol ha entrado por tu ventana, la luna no iluminará màs tu camino, espero que te el corazòn destrozado haya sanado las profundas heridas y no sea una esperanza creada por la sombra del olvido y de la ilusiòn...
ResponderEliminarDe vez en vez. el sol se digna a calentar la piel de quien ha estado demasiado tiempo en la obscuridad, sea pasajero o eterno, ese calor sentido sirva para desmohar esos sentimientos habitantes de los seres humanos, la paz la tranquilidad, el sosiego, y el amor. todo es señal de que una etapa termino y viene una mejor. felicidades y un abrazo.
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